viernes, 5 de noviembre de 2010

LOS INCENDIOS DE LA ALHAMBRA

LOS INCENDIOS DE LA ALHAMBRA

         Nuestra querida Alhambra ha sido calcinada por varios incendios, -como otros muchos edificios históricos desperdigados por la piel de España-; el más importante fue el que sucedió en la noche aciaga del 15 de Sepbre de 1890.

         No es este el primer incendio habido en la Alhambra. El fuego destruyó en 1524 una gran parte del alcázar; la explosión de un polvorín destrozó en 1590 el Cuarto Dorado y varios aposentos de Comares y de los Leones, y una verdadera lluvia de chispas eléctricas, causó no pocos perjuicios en toda la Alhambra el año 1883.

         Del incendio del 1524 existen pocas referencias del siniestro, solamente las que inserto en su libro editado en 1885: Monumentos árabes de Granada, Sevilla y Córdoba, el que fue restaurador de la Alhambra D. Rafael Contreras, que según testimonios de D. Juan de la Vega aparejador que dirigió las reparaciones de los daños causados “contrató el derribo de la parte quemada del palacio junto a la entrada, incendio atribuido a los soldados, a quien estaba confiada la guarda de la Alhambra. Sobre la ruinas se construyó el Palacio del Carlos V, según investigaciones arqueológicas realizadas en el patio por D. Mariano Contreras, entre los escombros, se hallaron diversas líneas de cimentación de edificios árabes, estos confirma las escasas y vagas referencias a dicho incendio.

         El incendio del 1590, fue causado por la explosión producida en el   taller de un polvorista, situado entre la Puerta de Guadix y el río Darro  cerca de  la Iglesia de San Pedro. Todos los edificios de aquel sector fueron afectados por la explosión, y en sus efectos en los edificios de la Alhambra de aquel lado.
     Tenemos puntual noticias por el informe que hizo el 18 de febrero de 1590, Juan de la Vega, aparejador de las obras reales (archivo de la Alhambra: L-6-27), por mandato de D. Miguel Ponce de León, alcaide de la Alhambra. Quedó destruida la techumbre de la sala que separa el patio de la Alberca del de los Leones; la Salas de Dos Hermanas (Quba Mayor), perdió sus vidrieras que “eran de mucho precio por estar pintadas con muchas historias y armas reales”. En el Patio de los Arrayanes hizo gran destrozo la explosión”echando por los suelos cuatro puertas y una pared… y otras maltratadas, quebró las aldavas y cerrojos dellas”; en el Salón de Comares, los desperfectos fueron, las ventanas, las vidrieras y la yesería. Nada se dice de la Sala de la Barca, en el Cuarto Dorado, quedó destruido el artesonado, las cubiertas, tabiques, que fue núcleo del incendio del 1890. Donde más daño hizo la explosión fue en el ventanas, tejados, asi mesmo en la quadra principal de la cassa qu´es la torre de Comare rropió e quebró derribando por al suelo toas lasbedrieras que tenía la dicha quadra alta y baxa y otras tres que´estan en la entrada de dicha cuadra sobre  las puertas déllas de manera que no estan de provecho. Asimismo en el Mexuar se derribaron tabiques, vidrieras de las ventanas, “esta todo caido por el suelo e muy arruinado e los tejados desta dicha casa, ques del Mexuar, estan caido por el suelo muchos tabiques y los tejados de dicho patio de alrededor dél, hundidos por muchas partes”. Como es lógico, dado que el polvorín estaba situado cerca de la Iglesia de San Pedro, la Alcazaba sufrió varios destrozos. “¿Cuál sería el estado de la Alhambra en el siglo XVII, que  en 1616 obligaron a pagar a su administrador los daños que originó en la sala de Comares y patio de Arrayanes, por haberlo convertido en almacén de armas y municiones?” (Monumentos árabes de Granada, Córdoba y Sevilla, parteIII)

         La noche del 15 de Spbre de 1890, se produce en la Alhambra un tremendo incendio que destruye por completo los techos de la galería norte de la Sala de la Barca y la crujía de levante del Patio de la Alberca.




¿Qué puede ocurrir en la Alhambra a la diez de la noche, para que haya tanta iluminación¿. La voz de alarma la dio el guarda de San Nicolás  que junto algunos vecinos bajaron precitadamente a Plaza Nueva y la terrible frase de ¡Fuego en la Alhambra! Corrió por los despachos oficiales, periódicos, cafés y en poco tiempo en toda Granada.
    
     En la Alhambra, habían notado el incendio los vigilantes que dieron aviso al Director de conservación D. Mariano Contreras que juntos algunos vecino y guardas penetraron en el patio de la Alberca y el espectáculo que contemplaron era impresionante. El incendio se había posesionado de las techumbres del vestíbulo y sala de La Barca, y corría por las armaduras de las galerías de Levante, en la que está abierta la comunicación del cuarto de Comares con el de Los Leones.

     La noticia cundió por toda Granada y las campanas de las Iglesias tocaron a arrebato y un buen número de vecinos subieron a los palacios para ayudar en la tarea de extinción del incendio.


         En el plano podemos ver como avanzó el fuego. Las líneas gruesas indican cuál es la parte incendiada y las letras A, B, C y D, la forma en que se  propago. Se estableció un plan de defensa para salvar la Sala de Dos Hermanas (Quba Mayor) y Patio de los Leones ya que los muros de Comares resistieron al  fuego.
 
        


         En tanto algunas personas hacían esfuerzos inauditos para detener la marcha del fuego, otras se dedicaron a cortar las maderas  de la galería de Levante, en el espacio comprendido entre las dos XX del plano, que mas tarde se incremento hasta  el ángulo D, donde el fuego tomaba incremento. Asimismo hubo que hacer otro corte en el ángulo Z, parta evitar que el fuego invadiera el Cuarto Dorado. Los desprendimientos de las techumbres causaron, durante las cinco o seis horas de trabajos de extinción del fuego (en la que colaboró el Regimiento de Infantería Córdoba 10), catorce heridos y alguno de ellos de consideración que fueron internados en el Hospital de San Juan de Dios.

                                                                 


         Las obras de reparación comenzaron inmediatamente, el 19 de Sepbre, siendo arquitecto restaurador,  D. Mariano Contreras Granja, hijo del decorador-adornista D.  Rafael Contreras. La primera decisión que se adoptó fue de reconstruir exactamente lo que se había perdido. En una primera fase se reconstruyeron las torres, se cubrió de agua la Sala de la Barca y la galería que le precede se hizo de forma provisional con tejas sin vidriar, volviendo a construir el cupulín inventado por su padre, pero dejándolo inacabado en mortero de cal. Las obras se paralizaron en Agosto de 1892 por falta de presupuesto.

         En mayo de 1902, casi diez años más tarde, se levantó de nuevo la cubierta de la galería, para retejarla ahora  con las nuevas vidriadas de colores, componiendo los tradicionales dibujos en zig-zag, al tiempo que se remató el cupulín con escamas imbricadas. Los trabajos se acabaron en Sepbre; reanudándose en Enero de 1904, completándose los enlucidos, yesería y zócalos de azulejos del interior de la galería.


Ricardo Altamirano Tapia.- Guía voluntario Museo de la Alhambra, alumno del Aula de Formación Abierta de Mayores.

 Bibliografía:
Transformación de un espacio monumental: El Patio de los Arrayanes.- auto Carlos Sánchez Gómez.- papeles del partal nº 3.- Novbre 2006.-
El incendio de la Alhambra.- Francisco de Paular Valladar.- año 1890.- Biblioteca de la Alhambra.- Est.  A 1.- Tabl. 4.- nº 7.
Documentos de una catástrofe en la Alhambra por Jesús Bermúdez Pareja y Mª Angustias Moreno Olmedo.    

jueves, 4 de noviembre de 2010



                               LOS LEONES DE LA ALHAMBRA


 El origen de la Fuente de los Leones, todavía no esta clarificado, son numerosos los estudios que se han realizados sobre el tema en mayor o menor medida, tampoco hay acuerdo en señalar una cronología en la realización de las doces figuras zoomorfas que sustentan la Fuente.

Algunos sostienen que la misma fue realizada conjuntamente cuando se realizó El Palacio de los Leones, en el siglo XIV – fecha indudable para la taza-, sirviendo modelos leones-surtidores más antiguo, como inspiración a los de Muhammad V.

Otros autores sirviéndose en los “rasgos arcaicos” de las doces fieras, no dudan en fijar su realización en el siglo X-XI, teniendo presente otras obras de similar facturas procedente de la Córdoba omeya, esta hipótesis viene respaldada tras el hallazgo de un poema de Ibn Gabirol, en alabanza de Samuel Ibn Nagrella, que permitió corroborar el siglo XI, como data de los leones de la fuente, cuanto pudieron haber pertenecido al palacio del visir judío tenía cerca de la Alhambra. Según esta teoría, tres siglos después, los leones con una nueva taza centrarían el nuevo Palacio de Muhammad V.

La figura del león a tenido bastante popularidad en el al-Andalus, realizándose con los más diversos materiales y actitudes (textiles, cerámica, relieves, bronce etc…), siendo los leones-surtidores los más admirados, siendo descritos por numerosos historiadores y poetas hispanos-árabes; son bastantes los conservados desde la época de Abd-al-Rahmán III, sobresaliendo además de la Fuente de los Leones, los del Maristán de Granada y el magnifico ejemplar de la Almudayna mallorquina. De época nazarí además de los mencionados, hubo en Granada varios ejemplares, como los del Baño Real de Comares, los del palacio de Muhammad III, la leona del Convento de las Comendadoras de Santiago o del exconvento de San Francisco de la Alhambra. No podemos olvidar las representaciones pictóricas de la Sala de los Reyes, en la que aparecen leones heráldicos, en escena cinegéticas o adornando una versión de la emblemática “Fuente de la Juventud”

El Palacio de los Leones de la Alhambra, obra cumbre de Muhammad V fue edificado durante su segundo gobierno, a partir de 1362. Esta realización maestra de la arquitectura hispano-musulmana, y aún de la arquitectura mundial, encierra entre sus muros "signos lingüísticos, escultóricos, decorativos, de la Naturaleza y arquitectónicos", creando mensajes que connotan imágenes intemporales

Los leones de la Alhambra han estados sometidos durante un largo y minucioso proceso de restauración, desde principio de 2007, que los ha devueltos a una segunda juventud, tras su paso por los talleres, los felinos van a volver a la fuente que han rodeado durante siglos.

Durante los trabajos de restauración y debido a los estudios realizados, se han establecido varias deducciones



1. Ninguno de los leones es igual a otro, lo cual desmonta la teoría de que las piezas eran casi gemelas o que se habían diseñados en parejas. Ahora se ven muy parecidas pero no tanto como se creía, entre las diferencias cabe destacar el peso de las esculturas, que van de 250 kilos a los 300, cada uno de ellos mantiene en su labra leves pero apreciables rasgos diferenciadores. Y lo que aún es más importante: entre ellos mantienen señas comunes alternadamente, es decir, nos encontramos con que seis leones son diferentes a los otros seis, incluso en tamaños. Se puede decir que la fuentes está sustentada por seis leones y seis leonas, alternados y diferenciados por la mayor altura de los primeros (leones) y entre sí por la labra de su pelaje

2. También destaca la posición de la cola de cada una de las figuras, así como las uñas y las respectivas bocas.

3. La talla más sofisticada es la que corresponde al león nº 10, que es la que más ornamento presenta, ha llamado la atención a los restauradores, unos bigotes rizados que habían pasado desapercibidos y que han salido a la luz con estos trabajos.

4. La fuente que se encuentra rodeada por las tallas, no ha sido realizada por un solo autor, sino por varios.

5. Otro dato a tener en cuenta, es la orientación de los doce leones, en todas direcciones: tres hacia el Norte, tres a Levante, tres al Sur y tres al Poniente.

6. Hay que tener en cuenta la orientación de cada animal. De este es modo, senda leonas miran hacia la Sala de los Mocárabes y de los Reyes (ante conocida como de “La Justicia”), al mismo tiempo que dos leones se orienta hacia la Sala de los Abencerrajes y de dos a la Kuba Mayor (sala de Dos Hermanas), abarcando todos los ángulos del patio y llenando todos el espacio del mismo con su presencia, al mismo tiempo que ejercen de guardianes del Paraíso.
Las piezas se ven con detalles minuciosos de ejecución, como la textura de la piedra, las caras y las melenas. El bloque de mármol de Macael debió de ser escogidos por los tallistas ya que utilizaron las vetas naturales de la piedra para acrecentar el modelado de las figuras, en la que se marcan, además de los pelajes diferentes y las fauces entreabierta la singularidad de los dedos.

Los doces leones aparentemente iguales, mantienen rasgos que los singularizan individualmente.

Están todos en posturas de alerta, colas replegadas, orejas levantadas, dientes apretados, actitud tensa, expectantes al mínimo gesto u orden de su señor, el sultán.

Según interpretaciones sugeridas por D. Emilio García Gómez, la fuentes se configuraría como solio real, por lo que, de confirmase esta teoría, el Sultán centra el Estado, como la taza de la Fuente y el Palacio; por lo tanto, el agua que vierten los leones representa los generosos favores del soberano para sus valerosos guerrero (los Leones).




Los leones vuelven a la Alhambra tras ser restaurados



RICARDO