jueves, 29 de abril de 2010

Visita alos palacios renacentistas de la calle de San Jerónimo

        



VISITA A LOS PALACIOS RENCENTISTAS DE LA CALLE DE SAN JERÓNIMO


El pasado día 15 de Febrero y organizado por Aluma, efectuamos un recorrido por la calle de san Jerónimo, la calle de los palacios renacentistas, visitando estos, además del que hay en la calle de la Cárcel Baja.

Se inicia el recorrido y en primer lugar nos encontramos con el palacio de la familia Franchi, mercaderes genoveses, Pablo Franchi es el que inicia la construcción de este bonito palacio. La fachada es de ladrillo visto y su puerta de acceso está flanqueada por cuatro columnas salomónicas, dos a cada lado, de mármol gris, sobre peanas decoradas. El dintel está adornado con volutas de mármol y sobre el mismo está el escudo de los Franchi. Encima se encuentra un balcón flanqueado por placas de mármol de dos colores y un nuevo escudo sobre el dintel.

En 1926 pasó a ser propiedad del Ilustre Colegio Notarial de Granada y allí tiene su sede en la actualidad.



En el interior encontramos un precioso patio, no muy grande con suelo de empedrado granadino y una fuente en el centro y el claustro con columnas de mármol blanco, destacando que los arcos son planos con una curvatura para enlazar con la respectiva columna.



La capilla original del palacio se conserva totalmente, con su techo de armadura mudéjar y un bonito retablo y tal como la encontramos, parece ser que se sigue celebrando el culto para ciertas solemnidades. A su vez, en la actualidad se utiliza como salón de actos.



Continuamos nuestro recorrido y encontramos el palacio de Caicedo.



Este edificio es del siglo XVI. En su fachada el escudo del marquesado concedido por el Rey Felipe V a Don Luís Beltrán del Caicedo y Solís. El Conde de Padul, Isidoro Pérez de Herrasti, solicitó del Rey Alfonso XIII el título de Real para el Conservatorio de música que fue concedido en 1922 y de ahí su nombre en honor de la Reina Victotia Eugenia. Este edificio, también de ladrillo visto como el anterior, tiene como característica principal la presencia de dos torreones. La puerta es adintelada y tiene adornos formados por tiras de mármol gris, con un balcón encima y en la parte superior del mismo, el escudo de los Caicedo. La fachada está coronada por los ventanales de la galería formados por arcos de medio punto.



Accedemos al interior y penetramos en el patio con un claustro muy similar al del palacio anterior en cuanto a los arcos. En una esquina del patio se encuentra un pilar de mármol gris, y sobre el mismo, el escudo de la casa.

No se pudo ver ninguna estancia, por estar ocupadas por los alumnos, ya que fuimos en horario de clase.



La siguiente visita es al Colegio Mayor de San Bartolomé y Santiago. Aquí vamos a detenernos y hacer un poco de historia, ya que conserva su uso, prácticamente desde el origen de la casa palacio primitiva.

En la Granada del siglo XVII, una Granada viva y rica, habitada por personas altruistas y por ciudadanos comprometidos con público y con la sociedad, nace un Colegio Mayor que, aún hoy día, recibe año tras año a numerosos jóvenes que se incorporan a la Universidad de Granada, que fundara el Emperador Carlos en 1531.

Un abogado de la Real Chancillería de Granada, el Caballero Veinticuatro Don Diego de Ribera, dejó establecido en su testamento, en 1611, que con parte de sus bienes se fundara un colegio en la Universidad de Salamanca que, por determinados avatares y la generosidad de quienes habrían de ser sus rectores, se estableció finalmente en Granada, en una casa del propio Don Diego situada en la calle San Jerónimo, muy próxima a la Universidad. Así, aunque fundado en 1642 y aprobadas sus constituciones años después, en 1649 abría sus puertas el Colegio de Santiago. Pero no fue mucho el tiempo que este colegio, regido por los jesuitas, desarrolló su labor como tal, ya que apenas cincuenta años después, se fusionará con otro, el Colegio de San Bartolomé, debido a la decisión de un comerciante genovés, Bartolomé Veneroso, el propietario de la casa solariega de San Jerónimo, que al llegar con su hermano a esta ciudad desde Italia, había comprado a Don Gonzalo Fernández de Córdoba.

Por diversas causas, se decidió unir este nuevo Colegio, con el existente de Santiago, instalándose en la casa de Veneroso. Tuvo lugar la fusión y, en acto solemne, los colegiales del Santiago aceptaron por escrito como cofundador a Don Bartolomé Veneroso y reconocerlo como tal en los actos públicos. Su escudo, desde entonces, une los emblemas de las dos casas fundadoras (el cuchillo, instrumento del martirio de San Bartolomé, y la flor de lis, de los Veneroso, junto a la cruz de Santiago y las barras verdes de los Ribera.



Desde entonces, en el palacio de la calle de San Jerónimo, en cuya fachada se encuentran las estatuas de los dos Santos, en una hornacina, tiene su sede el Colegio y su patio, con su peculiar claustro sostenido por columnas de mármol, es la entrada principal, de este ampliado y remozado edificio, que ha sido el hogar temporal de los jóvenes que han venido a realizar sus estudios en la prestigiosa Universidad de Granada. En el patio hay un pilar y los estudiantes con las macetas de pilistras que adornan el patio, han formado la cifra de 360 años, aniversario de la fundación del Colegio.





Pasamos a la calle de la Cárcel Baja y justo en el Pié de la Torre encontramos el palacio de García de Ávila, fundado en el siglo XVI como colegio, para dar albergue y educación a las hijas de la nobleza.

La fachada es muy interesante, destacando el gran ventanal sobre la puerta, profusamente adornada, de mármol gris. El patio con solería de mármol blanco, tiene una fuente en el centro y un claustro de columnas, esta vez sin arcos, soportando vigas planas, con una espectacular vista de la torre de la catedral.

Hoy es sede de Estudios Árabes.

miércoles, 28 de abril de 2010

EL BRASERO DE PICÓN Y LA BADILA

                                        EL BRASERO DE PICÓN Y LA BADILA


         Ya no quedan piconeros, han desaparecido de la ciudad, ese hombre de dientes blanquísimos, manos y cara tiznada, con un gesto de vencedor ante una lucha diaria, en  esas batallas libradas antes una series de elementos como la encina, la jara, la retama o el olivo, para poder hacer el picón, vociferando por las calles ¡Niñas el piconero!, con aire de Cid Campeador. Si Señor han desaparecido y con él los braseros.

         La historia de los braseros empezaría cuando el hombre conoció el fuego y las brasas quiso conservarlas en una concavidad o hueco de alguna cosa; braseros los habido en todas épocas a lo largo de los siglos, pero podemos resaltar los del romanticismo que presidían los salones. Brillantes braseros de cobres de artesanía, había braseros de camillas tapados con faldas, braseros para las tertulias, el rosario familiar y de meditación, de recuerdo, añoranzas y proyectos, braseros para la alhucema, el incienso y el romero, que olían a iglesias a campo y a novia, ¡cuantas pavas se abran pelado debajo de los braseros!. ¡cuantas cabrillas habrán salido en las piernas!.

         Alrededor de una camilla muchas  páginas  de  la historia han pasado. En torno a una camilla se ha gobernado mejor o peor la vida de muchos pueblos, junto al brasero, el alcalde, el juez, el médico, el boticario, el cacique… y el cura, discutían de política, de toros, de fulana/o, de mengana/o, de todo quisqui que se ponían por delante; cuando se discutía y se daba un puñetazo en la camilla, el brasero lo acusaba y se quejaba desmoronándose la pirámide en que esta hecho. En  tardes frías y lluviosas, se decían que eran de las tres b: brasero, botella y baraja.

         El brasero era una obra de arte y moverlo se requería cierta habilidad que no todo el mundo tenía, se usaba la badila, para poder juntarlo, abrirlo, mimarlo, en algunos sitios se decía “tu que sabes, echa una firma”, el que echaba la firma se encontraba de buena a primera con unos muslo rosados o con las consabidas manitas de los novios.

         Julio Romero de Torre pintó unos de sus mejores cuadros “La Piconera”, una bellísima mujer al amor del brasero con una badila en la mano.

         Si alrededor de una buena camilla con un brasero de picón de encina,  se sentasen los políticos, cordialmente, para ponerse de acuerdo y no dejar que este país se les fuese de las manos, y poner las cartas boca arriba ante de entonar el gori sin gori, es decir el requien del brasero.

         ¡Que nos estamos jugando mucho! Anda mueve el brasero y ten cuidado de que no se lleven la badila, que esto y mucho más sucede en estos tiempos.

Ricardo. Novre 2009

        

LOS SEÑORITOS

                                                       LOS SEÑORITOS

         Menos mal que aquella plaga de señoritos que existían a mediado del siglo pasado se extingue, y los bueno del caso es que se han ido marchando poco a poco sin pena ni gloria,  todavía quedan algunos resto a tener en cuenta.

         En mi juventud el señorito era eso, un Señor, algo importante, algo que a mí me hacia gracia. El señorito era un estudiante a señor, aunque no terminase la carrera o se quedaba en revalida y así estaba hasta los sesenta o hasta la muerte, cuando esto sucedía,  el pueblo, la ciudad o donde residiese, lo sentían como algo que se les iba.

         En algunos los pueblo siempre había uno o varios señoritos y el que más destacaba era el hijo del cacique, siempre había lucha para ver quien era más señorito y en esta pelea, unos se enriquecían y otros se arruinaban. En los pueblos de más enjundia, es decir más grande, formaban asociaciones, llamada casinos, en mi pueblo había dos casinos, el de los señores y el de los trabajadores.  En el casino de los señores se formaban tertulias entre el médico, farmacéutico, terratenientes, el alcalde etc. Las regiones que más señoritos han dado han sido Andalucía y Extremadura. (¡OH, aquel señorito andaluz, bebedor y poeta, torero y mujeriego, altanero y petulante!). Hemos tenido tal variedad y cantidad que hasta hemos podido  exportarlo. Creo que habido raíces de señoritos en Alemania e Inglaterra.

         Estos confunden la ociosidad con la vagancia, siempre se ha dicho que el señorito era un joven acomodado y ocioso.

         Nos estamos quedando sin ellos, pues se van a la Universidad, hay algunos ejemplares en el campos, con su ganado, sus cosechas, cortijos y cotos.

         Para ser señorito, hay que tener arte y mamarlo y no haber tomado leche en polvo o pelargón, seguramente por no haber tomado leche en polvo está escaseando. Por mi parte siento añoranza, simpatía y a veces tristeza por no poder verlos deambular por la ciudad o pueblo.

Ricardo. Nobre 2009

LA PRIMAVERA

DOÑA PRIMAVERA


Doña Primavera
viste que es primor,
de blanco, tal como
limonero en flor.

Lleva por sandalia
unas anchas hojarasca
y por caravana
unas fucsias rojas.

¡Salid a encontrarla
por esos caminos!

¡Va loca de soles
y loca de trinos!

Doña Primavera,
de aliento fecundo,
se ríe de todas
las penas del mundo…

No cree al que le hable
de las vidas ruines,
¿Cómo va a entenderlas
entre los jazmines?

¡Como va a entenderlas
junto a las fuentes
de espejos dorados
y cantos ardientes!|

De la tierra enferma
en las hondas grietas,
enciende rosales
de rojas piruetas.

Pone sus encajes,
prende sus verduras,
en la piedra triste
de la sepultura…

Doña Primavera
de manos gloriosas,
haz que por la vida
  derramemos rosas.


Rosas de alegrías,
rosas de perdón,
rosas de cariños
y de abnegación.

                        GABRIELA MISTRAL  







jueves, 8 de abril de 2010

LENGUAJE Y FILOSOFIA



El hombre no es un ser aislado, independiente. Si lo fuera, su extraordinario progreso evolutivo no habría sido posible y tampoco lo habría sido la propia civilización. El ser humano no puede desarrollarse sin los demás. Vivir es “vivir con”. Se trata de algo consustancial e indispensable para el desarrollo de la vida. “Vivir con” es el modo de ser del hombre, no hay otro. Es la interrelación e intercomunicación donde se realiza el mundo espiritual de la persona.

Es verdad que la forma primaria de la comunicación, esto es, de estar en el mundo como persona, es la palabra; el lenguaje es la actividad humana por excelencia, con él, el hombre posee la facultad de comunicarse con los demás, con él, el hombre posee la facultad de comunicarse con los demás a través de sonidos a los que otorga un significado con los cuales elabora, expresa y comunica sus pensamientos.

La facultad de hablar es de una complejidad tal que, es imposible captar la totalidad de sus características y aplicaciones; agrupándose los estudios del lenguaje en:


1)   Como “facultad humana”; las estructuras orgánicas y psíquicas permite al hombre hablar, por lo que podemos indicar, que ventajas le reporta al lenguaje las relaciones entre cultura y lenguaje y que ventaja tiene como institución social; podemos decir que el lenguaje es un tipo de conducta, se rige por unas reglas, las cuales son creativas y las mismas pueden ser recursivas -porque tiene reglas que pueden aplicarse así mismo-; composicional -porque sus expresiones son complejas, depende de la sumas de las partes de la oración-.  El lenguaje e instinto e innato, arte, universal y tiene soporte físico.


2)   El “lenguaje en si mismo”; cuestión de la que se ocupa la lingüística en todas sus ramas (fonética, morfología, gramática general, gramática comparada, etc.), así como de la filología, aunque a esta le interesa solo el lenguaje en cuanto a documentos de una época cultural. Todos los lenguajes humanos tienen una estructura básica, llamada Gramática Universal, series de principios presentes en las gramáticas de todas las lenguas.

3)   El “lenguaje como simbolismo”; esta consideración pone de relieve las revoluciones de éste con el mundo y el hombre, problemática que se ha planteado en todas la historia de la ciencia y de la filosofía y que actualmente responde al nombre de filosofía del lenguaje. Su tema central es el de la validez idiomática, es decir, el hecho de que las palabras sean signos que representen lo que es objeto de nuestro conocimiento.

El lenguaje aparte de referirse al mundo físico, también hablar del mundo psíquico personal, y que, no solo describe estados interiores, sino que además lo expresa.

En épocas bastantes recientes se ha realizado filosofías del lenguaje que se plantean la totalidad o casi la totalidad, de los problemas inherentes al lenguaje, teniendo en cuenta los diversos tipos de él que el hombre a producido. Fundándose en un criterio de validez idiomática, los neoposivista rechazan como sinsentidos un crecido número de expresiones lingüísticas. Partiendo del concepto de verificabilidad como único criterio de verdad de las expresiones, y con los logros alcanzados por la lógica contemporánea, reducen el nivel apofántico el campo del lenguaje sin sentido (Wittgenstein Ludwig. 1889-1951).

El lenguaje humano está muy determinado por los factores de aprendizajes, de maduración y de integración en el grupo humano.

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Según algunos autores, existen dos tendencias sobre la adquisición del lenguaje: CONDUCTISMO E INNATISMO.

CONDUCTISMO.- fue John Broadus Watson (1878-1958), profesor de la Universidad de Chicago, quién, a partir de sus experimentos de psicología animal donde estudió los procesos sensoriales en los animales; realizado en la primera década de este siglo, puso las bases del “behaviorismo” (del inglés behaviorismo, y  éste de behevior, conducta); donde postulaba la observación directa de la conducta con el objetivo de hallar conexiones entre ella y la fisiología subyacente, las conductas espontáneas o reflexivas como comportamientos que pueden ser explicados en términos de estímulos-repuestas.

Watson, entre otros métodos propugna el estudio rigurosamente objetivos de las reacciones externas y públicamente observables de los seres vivientes (conductas). donde postulaba la observación directa de la conducta con el objetivo de hallar conexiones entre ella y la fisiología subyacente. Los estudios realizados por Pavlov y Bechtorec, sobre los reflejos condicionados y el pragmatismo de Dewey, pretenden reducir la conducta humana a una forma más de conducta animal en términos de asociación entre estímulos y repuestas.

Entre 1930 y 1940, surge, el “neobehavierismo (neoconductistas) que pusieron gran empeño en establecer unas “variables intervinientes”, intermedia entre el estímulo y la repuesta como medio de dar cuenta adecuada de los procesos superiores de la conducta (memoria, pensamiento, lenguaje, etc.).

INNATISMO.- Doctrina que afirma la existencia en el hombre de aptitudes y capacidades no adquiridas a través de la experiencia sino que existen en él al nacer.

Lingüísticamente la teoría defiende el origen biológico innato de la capacidad del lenguaje en la especie humana.  En su actual formulación el innatismo  ha sido defendido por Noam Chomsky (1928-) y su gramática generativa-transformacional, donde sitúa la sintaxis en el centro de la investigación lingüística y con la que cambió por completo la perspectiva, los programas y métodos de investigación en el estudio del lenguaje.

El innatismo es un tema muy frecuente en el pensamiento humano contemporáneo, especialmente en los debates sobre lo innato y lo adquirido, naturaleza y cultura- Ciñéndonos al terreno exclusivo de las ideas, se encuentra en el núcleo de problemas, tales como el problema de los Universales y la polémica de John Locke (1632-1704) -el conocimiento solamente alcanza a las relaciones entre hechos, al como, no al por qué- y Wilhelm von Leibniz (1646/1716) sobre el entendimiento humano. Históricamente una forma extrema del innatismo de las ideas, se halla en Platón, el cual defendió lingüísticamente las relaciones de las ideas entre sí, así como las capacidades de las distintas ideas de ponerse en conexión con otras u rechazar ciertos tipos de uniones. Estos caracteres o ideas constituyen para Platón la realidad verdadera, y otra forma más moderada en Aristóteles y los estoicos, -la escuela estoicas fue fundada por Zenón de Citium, según los estoicos, nada hay bueno sino la virtud, nada malo sino el vicio, la virtud es felicidad, el vicio, la desdicha, para ellos el bien o el mal es la virtud o el vicio- que defienden la fortaleza o dominio sobre la propia sensibilidad.

C ON C L U S I O N

El lenguaje es la actividad humana por excelencia.

El lenguaje es conducta, regla, creación, arte, universal y con soporte físico.

El lenguaje es instinto e innato, sirve para trasmitir el pensamiento

El lenguaje tiene un significado, que hace que según la exprese, se entienda o nó.

El lenguaje es idea, psicologismo y realismo.

El lenguaje es una teoría compleja, con sentido (el modo en que la referencia se nos presenta) y referencias (el objeto mismo) y un uso.

El lenguaje tiene un sentido en el mundo, según se usa la palabra, tiene un significado.

 RICARDO ALTAMIRANO TAPIA.-Aula Permanente Formación Abierta








  

LA COMUNICACIÓN HUMANA

Hablar de comunicación, comunicar, explicar y no describir, parece una idea intrínseca para una persona que tiene cierto don de comunicación con sus semejantes, para una persona que “goza” con una conversación o una charla, para una persona que reaviva el fuego de la comunicación, y para que las palabras le invita a la imaginación y al vuelo, le libera de  las servicias de la ociosidad, me parece tarea ardua de desarrollar.

         La palabra y la comunicación van fundidas, no se puede hablar de comunicación sin la  palabra o viceversa. “La palabra – como dice Rafael Pérez Estrada, en su libro CELEBRACIÓN DE LA PALABRA Y EL LIBRO -, surge cuando en el silencio de la noche un hombre imita un papagayo. Hay palabras salvajes, como los vidrios que subrayan la propiedad de los antiguos predios, son palabras terribles salidas para el olvido. Las hay hermosas y esplendentes como el brillo de esos cristales abandonados a la arilla del mar. También las hay, que, sin ser góticas, recuerdan encendidas vidrieras de algunas catedrales. Otras vienen envueltas en la niebla que entorna la melancolía. Estas nace en la soledad infinita de los puertos del sur”.

         Para comunicarse con la palabra hay que interpersonal izarla, es decir, compartir información con el fin  de comprender a otros así como a nosotros mismos y a nuestra competencia.

         Asimismo para comunicarse, como dice Campos Reina en su libro, EL LIBRO Y EL TIEMPO, “es necesario ser perito en la materia, ser entendido en la misma; conocer bien aquello de los que se pretende tratar; saber de sus secretos, de sus virtudes, de sus defectos. Sin embargo, no parece inquietar a casi nadie que el orador, el entendido, el perito, se halle o no se halle motivado por un sentimiento especial hacia aquello de lo que se ocupa”.

         Sin embargo con el tiempo, uno aprende, con la palabra y la comunicación, a no ser un simple emisor que emite información, sino un receptor para recibir esa información, es decir, aprender a escuchar y no a oír; es decir, ESCUCHAR, LEER, VALORAR Y GOZAR  de las palabras.

         Todas las técnicas que existen para la comunicación, bien de masas u de otro tipo, de nada servirá la interrelación que debe existir entre el sujeto emisor y el receptor, sino se consiguen palabras bellísimas, palabras de nadie conocidas, sonidos tropicales, tonos frágiles, significantes equívocos, de asonancias inesperadas, de ritmos únicos; palabras abiertas como la claridad del alba, verbos del amanecer, adjetivos marinos, superlativos desesperantes, expresiones terribles y vocales transparentes, algunas pronunciadas tímidas y secretas; primero es la palabra, después la rosa.

         La palabra no es sólo oral, sino que están encerradas en una caja de cristal llamadas  libros: “El libro es cauce y es torre y es árbol”. O, quizás el libro sea siempre otro libro; nuestra cultura son nuestros libros.
 

         Nuestra conciencia y el tiempo que vivamos están en las escrituras, y a veces también en escrituras la historia  imaginal de un futuro incierto.

         La comunicación escrita es la interrelación entre personajes, puede ser la crónica de una vida; eso me hace pensar que el libro y la vida se complementan. Que no se conciben uno sin la otra, que el hombre adquiere su madurez racional en un juego de signos y palabras, que el espíritu crea y vive en la palabra escrita.

Ricardo Altamirano Tapia.-
Alumno Aula Permanente de Formación Abierta.- 2º ciclo.